Periodista y autor de libros

HVM

Héctor Velis-Meza

CÓMO HABLAR, IMPROVISAR Y LEER EN PUBLICO

EL CHILENO MEDIO HABLA CON 800 PALABRAS

 

¿Qué lo motivo a escribir Cómo hablar, improvisar y leer en público?

 

Mi timidez y porque hasta los 35 años estaba convencido de que nunca iba a poder expresarme ante un auditorio o en la televisión. El año 1984 por un error llegué a Canal 11 al Despertar y sus productores me convencieron de que podía hacerlo. Años más tarde, Sergio Campos me propuso como profesor del ramo Discurso e Improvisación en la Universidad La República y entre él y el periodista Senén Conejeros me terminaron por convencer de que no solo era capaz de hablar en público, sino que podía enseñar a hacerlo. Como después otras universidades me ofrecieron dictar el ramo de Expresión Oral, yo le pedí al periodista Hernán Morales Silva que lo hiciera en conjunto conmigo.

¿Por qué al chileno le cuesta hablar en público?

 

En el chileno se manifiestan tres problemas básicos en su expresión oral: dramática escasez de vocabulario, dificultades para ordenar las ideas y temor al ridículo, de no hacerlo bien. Este temor es consecuencia de una timidez ancestral, que pese a los cambios sociales y a los éxitos económicos se mantiene oculta, pero que se manifiesta cuando hay que enfrentarse a un auditorio, a un micrófono o una cámara de televisión.

 

¿A qué se debe la falta de vocabulario?

 

El déficit de vocabulario nace en el hogar, a la falta de conversación, a la superficialidad de las relaciones, al desinterés de los padres por incentivar la lectura en sus hijos, a la ausencia de libros en las casas modernas; más  adelante se suma una educación insatisfactoria, el mal ejemplo que ofrecen los medios de comunicación audiovisuales, donde el buen lenguaje ha quedado sólo reservado a los espacios de noticias. Una preparación insuficiente y negligente en el colegio no incentiva a que los jóvenes tengan conciencia de la importancia que tiene el vocabulario en la comunicación. De un total aproximado de 93 mil palabras de entrada que tiene el Diccionario de la Lengua Española, se estima que el chileno medio domina alrededor de 800 vocablos, un porcentaje insignificante.

 

¿Qué problemas específicos detectaron ustedes?

 

El chileno tiene una tendencia innata a hablar sin mover la boca, habla hacia adentro, tiene dificultades para sacar la voz y articular correctamente las palabras; además, inconscientemente tiende a economizar letras en el lenguaje y suprime sonidos en algunas palabras. Dice tenis, querís, ciudá, abogao, fóforo, paragua y elimina las eses finales. También detectamos la tendencia a pronunciar dos vocales seguidas, para que suenen como si fueran una sola sílaba. Por ejemplo, en Chile se dice teatro, pior, alcohol, piaje, Tiatino.

 

¿Cuáles son algunos de los vicios de lenguaje que más se reiteran en el habla chilena?

 

En Chile es usual que se empleen numerosas palabras con significados que no corresponden. A los alcaldes se les dice ediles, en circunstancia que esta palabra significa concejal. Se confunden los significados de términos como pachorra con intrepidez o desplante; vituperio con comida informal; dintel con umbral; detentar con desempeñar; reglón con renglón; latente con actual y palpitante e infringir con infligir, opúsculo con crepúsculo, por citar algunos ejemplos. Asimismo se utilizan con frecuencia expresiones redundantes del tenor de hace un tiempo atrás, ancianos de la tercera edad, lapso de tiempo, tenemos presidenta mujer y abismo sin fondo. No se conjugan adecuadamente los verbos licuar, evacuar, evacuar, caber, cocer y satisfacer. También se deslizan disparates del calibre de error involuntario, remedio para el dolor de cabeza y goza de pésima reputación.

 

¿Por qué algunas personas hablan con naturalidad y fluidez frente al público?

 

Las personas que hablan bien es porque, desde pequeñas, adquirieron el hábito de leer con regularidad, porque en su hogar se acostumbraron a escuchar un lenguaje variado y amplio, porque sus padres y profesores les alentaron la curiosidad y porque estudiar, más que una exigencia de formación, fue un desafío de superación, estimulado por la familia y por el medio en que se desenvolvían. Expresarse bien en público es consecuencia de una preparación silenciosa, sistemática y permanente que dura toda la vida. Por esta razón, una persona que no lee con asiduidad, que ve poco cine, que no asiste al teatro, que no visita museos, que no escucha noticias ni revisa los diarios, que conversa poco, que le es indiferente la historia y la geografía, que hace siempre lo mismo y que no siente la necesidad imperiosa e ineludible de ampliar sus horizontes, nunca va a poder hablar en público con fluidez y congruencia. En cambio, quienes desean hacerlo y son capaces de advertir estas deficiencias en su formación y, lo más importante, anhelan superarlas, con tiempo, disciplina y práctica van a ser capaces de expresarse oralmente con elocuencia y certidumbre.

 

¿Qué es lo básico que debe tener presente una persona que desea hablar bien en público?

 

Lo fundamental es tener algo interesante que decir. La facilidad de hablar en público no se sustenta sólo en técnicas expresivas, que se pueden aprender en cualquier libro, sino que lo primordial es tener algo importante que comunicar y hacerlo con claridad, amenidad e inteligencia y con un lenguaje extenso, heterogéneo y armónico.

Hèctor Velis-Meza.   |