Periodista y autor de libros

HVM

Héctor Velis-Meza

EL LENGUAJE DEL CAMPO

HISTORIAS Y ORÍGENES DE PALABRAS

 

RELACIONADAS CON LA ACTIVIDAD AGRÍCOLA

 

El propósito de las páginas de este libro es indagar en el origen de algunos sustantivos, verbos y adjetivos relacionados con el agro, los que pese a ser muy conocidos y de dominio público, la mayoría de ellos guardan historias poco conocidas. En consecuencia, este glosario no examina las singularidades del habla campesina, sino que recoge vocablos que se relacionan con las actividades del campo.

Como este es un texto sobre un lenguaje determinado, su objetivo es demostrar la coherencia, creatividad y precisión de sus vocablos y contar cómo se concibieron muchos de ellos. El poeta franco-belga Émile Verhaeren (1855-1916) en su cuaderno de impresiones escribió que la esencia, el sentido y la utilidad del vocabulario no es otro que el de vaciar a las ideas lo que estas contienen de profundo y verdadero. La palabra le fue dada a los seres humanos no solo para que expresaran sus pensamientos, sino también para que los compartieran.

Algunos ejemplos:

 

-El adjetivo manso procede de una voz latina que significa animal acostumbrado a la mano de su amo.

 

-Arañar y arañazo derivan de una voz latina que quiere decir arar.

 

-Despotricar proviene de potrillo, animal que cuando se pone chúcaro, lanza violentamente coces en todas direcciones.

 

-El guarisnaque es un aguardiente de mala calidad; se elabora con los últimos remanentes de la uva.

 

-Una quinta es una propiedad agrícola que, en el pasado, se arrendaba por la quinta parte de los beneficios que generaba su explotación.

 

-El trago del estribo -originalmente- se tomaba arriba del caballo, antes de abandonar una fiesta.

 

-Apequenarse significa retroceder encogido ante un peligro, igual como lo hace en el campo un pájaro denominado pequén, cuando se siente amenazado.

 

Este texto fue publicado por FUCOA –Fundación para las Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro- y el Ministerio de Agricultura.

Hèctor Velis-Meza.   |