Periodista y autor de libros

HVM

Héctor Velis-Meza

HISTORIAS CURIOSAS DE PALABRAS DE USO DIARIO

HÉCTOR VELIS-MEZA: “NUNCA PENSÉ QUE IBA A

TERMINAR DICTANDO RAMOS QUE NO DEBERÍAN EXISTIR”

 

 -El autor de “Palabras con  Historia”

ha escrito más de 43 libros y para trabajar

tranquilo vive en un cerro frente al

Parque Nacional La Campana.

 

Vive cinco días de la semana en una reserva ecológica de la Quinta Región y dos en pleno centro de Santiago, frente al Cerro Santa Lucía. Distribuye su tiempo dictando clases en la Universidad Central, grabando sus comentarios de radio y televisión, editando y escribiendo libros y dando charlas en empresas e instituciones. Héctor Velis-Meza en la década de 1980 entrevistó a un portorriqueño experto en informática, que le comentó que en el futuro la gente iba a trabajar desde sus hogares; en aquella ocasión, tras escucharlo con mucha atención pensó que él no iba alcanzar a conocer esa realidad. Hoy reparte su tiempo en las actividades donde obligadamente tiene que estar presente, como cuando da clases y graba, y las que se pueden hacer desde su casa en un cerro de Ocoa con vista al Parque Nacional la Campana.

Ha escrito 40 libros, pero no todos con su nombre. Tiene un pseudónimo que pocas personas conocen. Cuando empezó a publicar prefirió identificarse de otra manera para no mezclar sus quehaceres de editor de libros y periodista, pero como sus textos se empezaron a vender bien cambió de opinión y “Palabras con historia”, su obras más conocida, no solo se convirtió en un bestseller, que lleva veinte años en el mercado, sino le abrió las puertas en la radio, la televisión y la docencia.

 

 “Palabras con  historia” y “Dichos frases y refranes con historia. Volúmenes 1 y 2” han superado los 50 mil ejemplares distribuidos en un período de dos décadas. En varias oportunidades, sus títulos más conocidos han estado en los rankings de venta y cuando irrumpió el e-book, algunos de sus textos empezaron a comercializarse en Amazon.com para kindle. En el mismo tiempo, Planeta México le compró los derechos de “365 días para enriquecer su lenguaje” para venta exclusiva en América Central, México y público latino de Estados Unidos.

 

 Su producción editorial está estrechamente ligada a su trabajo en medios de comunicación. Algunos de sus volúmenes son consecuencia de sus espacios radiales y televisivos: “El libro de los porqués de la vida diaria”, “Chilenismos con historia”, “Historia desconocida del nombre y el apellido”, “Malas palabras con historia” e “Historia secreta y sabrosa de las comidas, bebidas y celebraciones”, entre otros. Su otra línea editorial está vinculada a su cometido docente: “Cómo hablar, leer e improvisar en público”, “Vicios en el lenguaje del chileno” y “Errores ortográficos y gramaticales más frecuentes en el periodismo chileno”.

 

 Velis-Meza trabaja de lunes a domingo y pese a que tiene fama de trabajólico, él no lo estima así. Formado en una familia de clase media, con padres separados, heredó de su madre el gusto por los libros, el lenguaje y la responsabilidad y del Instituto Nacional, la disciplina, el sentido del orden y el estricto cumplimiento de las obligaciones. Su afecto por el periodismo procede de algunos de sus profesores en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile: Alfonso Calderón, Camilo Taufic, Mario Planet, Luis Domínguez, Armando Cassígoli, Mario Céspedes y Antonio Avaria, entre otros.

 

 A fines de los años de 1980 empezó a incursionar en la docencia universitaria y en más de 25 años como profesor, calcula que han pasado por sus aulas más de cuatro mil estudiantes. En tres oportunidades se le ha concedido el premio al mejor académico de su facultad: una en la Universidad Andrés Bello y dos en la Universidad Central. La mayoría de los ramos que dicta han estado relacionados con el periodismo escrito, pero en los últimos años se ha concentrado en la Expresión Oral, la Comprensión Lectora y la Ética Profesional, tres ramos que, según su opinión, no deberían existir, pero que como consecuencia de las deficiencias de la educación básica y media se tienen que ofrecer en las universidades. “Nunca pensé -reflexiona- que iba a terminar dictando ramos que no deberían estar en las mallas de los establecimientos de educación superior, como enseñar a hablar, a leer y a comportarse con honestidad, porque estas competencias se aprenden en el hogar, en el seno de la familia y en el colegio. Pero como los padres, al parecer se han olvidado de estas responsabilidades y los colegios no le dan mayor importancia, en la universidad nos hemos visto obligados a llenar estos vacíos intelectuales y morales”.

 

LIBRO PARA NIÑOS

 

“Por años -cuenta el periodista- estuve convencido de que mis libros eran leídos por adultos tan curiosos como yo, pero en el último tiempo a través de los e-mails que recibo, de un blog que tuve, de Facebook y de los lectores que llegan a las librerías y visitan las ferias de libro, empecé a cambiar de opinión, porque un porcentaje muy alto de personas que compran mis volúmenes son papás que se los regalan a sus hijos y profesores que los usan en las aulas para animar sus clases y estimular a los alumnos. Fue una gratísima sorpresa a la que reaccioné preparando un pequeño texto para que padres e hijos se puedan entretener con las singularidades y entresijos del lenguaje”.

 

“Primero -recuerda el periodista- fueron unos llamados telefónicos los que me alertaron de que algunos de mis libros los leían niños; se trataba de padres que me pedían que los recibiera con sus hijos, porque querían conocerme. Luego fue la última versión de la Feria Internacional del Libro, donde el día de la presentación numerosos padres llegaron con sus hijos para que les firmara ejemplares y se tomaran fotografías conmigo.  Cada vez que rubricaba un libro me llamaba la atención que la mayoría era para niños o adolescentes de ocho años hacia arriba. En esos días tomé la decisión de preparar un volumen más pequeño, con letra más grande y un valor más reducido para satisfacer algunas necesidades de lectura de padres e hijos”.

 

Historias curiosas de palabras de uso diario reúne el origen y las singularidades de alrededor de 80 vocablos que se emplean habitualmente en las conversaciones y que tienen un pasado y una génesis sorprendente. Por ejemplo aclara el origen de la mayoría de las voces relacionadas con la familia: padre, madre, hijo, hermano, pariente, taita y primo, entre otras. Investiga las circunstancias en que nacieron celebraciones como Halloween y Navidad; explica voces vinculadas a la formación como universidad, profesional, sabiduría, profesor, beca, talento y alumnos y agrega datos llamativos como que es imposible estornudar con los ojos abiertos y que el ozono tiene olor a marisco.

 

“Esta publicación -explica el autor- sigue un esquema parecido al de mis otros libros y se trata de conjugar un sentido didáctico con la entretención. Yo siempre he asociado los libros al esparcimiento más que al aprendizaje, porque mi experiencia como académico me ha enseñado que una materia determinada se enseña mejor si se presenta con amenidad y se aprende más rápidamente si se la despoja de solemnidad. No quiero restarle seriedad al quehacer educativo, pero yo obtengo claramente mejores resultados cuando mis alumnos no se dan cuenta de que estoy haciendo clases. Eso lo aprendí del Premio Nacional de Literatura, Alfonso Calderón, uno de los mejores profesores que tuve en la universidad”.

 

EL FACTOR SORPRESA

 

 A partir de los fenómenos de Harry Potter, El señor de los anillos  y de la saga de los vampiros adolescentes de Stephenie Meyer, Héctor Velis-Meza cree que la gente joven está retornando al hábito de la lectura. “En el caso de mis libros -argumenta- siempre trato de incorporar elementos lúdicos a sus páginas e historias que puedan servir de punto de partida en una conversación. La idea es que la experiencia de la lectura sea inesperada. Si yo le cuento a una persona que el sustantivo testimonio deriva de la palabra testículo ‘la dejo marcando ocupado’ como diría uno de mis lectores adolescentes. Si le aclaro a alguien que un vituperio no es una celebración o una comida, me responde que no me puede creer y queda desconcertado. Si explico que el vocablo película ya existía cuando se inventó el cine, mi interlocutor o lector se desorienta, pero aprende a partir de su desorientación”.

 

Velis-Meza es un convencido que el aumento en los hábitos de lectura, con el tiempo tendría que mejorar la comunicación. “El déficit de vocabulario -afirma- nace en el hogar, a la falta de conversación, a la superficialidad de las relaciones, al desinterés de los padres por incentivar la lectura en sus hijos, a la ausencia de libros en las casas modernas; más  adelante se suma una educación insatisfactoria, el mal ejemplo que ofrecen los medios de comunicación audiovisuales, donde el buen lenguaje ha quedado sólo reservado a los espacios de noticias. Una preparación insuficiente y negligente en el colegio no incentiva a que los jóvenes tengan conciencia de la importancia que tiene el vocabulario en la comunicación. De un total aproximado de 88 mil palabras de entrada que tiene el Diccionario de la Lengua Española, se estima que el chileno medio domina alrededor de 800 vocablos, un porcentaje insignificante. A mí me queda la satisfacción de que mis libros, por lo menos, incentivan la conversación”.

 

Hèctor Velis-Meza.   |